nutricion

Verde que te quiero verde

Alguna vez os habéis preguntado que tienen en común los vegetales de hoja verde además del color? Los vegetales de hoja verde como algunos ya sabéis son una de las fuentes principales de ácido fólico que la madre naturaleza nos proporciona, destacando de entre todos ellos a las espinacas, col o lechuga romana. Siguiendo el color que los identifican existen otros vegetales donde en su composición también se encuentra esta vitamina: espárragos, brócoli, coles de bruselas o apio son algunos de ellos. Cambio de grupo de alimentos nos encontramos con frutas como el aguacate o la papaya, con legumbres como las lentejas o los frijoles o con las semillas de girasol, de linaza o los cacahuates.

Una vez sabemos dónde encontrarlo, ahora deberíamos de saber exactamente de que se trata. Este es una de las vitaminas del grupo B, concretamente la B9, como tal se trata de una vitamina hidrosoluble, siendo conocida también como folacina o folatos cuya etimología proviene del latín ‘folium’ que significa hoja.

¿Para qué sirve?

Su amplia gama de funciones aporta beneficios tanto a hombres, como a mujeres de todos los rangos de edad, pero es especialmente importante su ingesta en mujeres embarazadas.

El ácido fólico junto con la vitamina B12 y la vitamina C  ayuda al cuerpo a descomponer, utilizar y crear nuevas proteínas. Es necesario para la formación de glóbulos rojos, de ahí su necesidad para la prevención de anemia. Reduce las probabilidades de padecer cáncer de colon, cáncer de cuello uterino y, en algunos casos, cáncer de mama.

Tiene mucha importancia para las mujeres en edad fértil y para las embarazadas, ya que, protege al futuro bebé de presentar malformaciones como ausencia de todo o parte del cerebro, espina bífida, hendidura del labio y el paladar, entre otras, y además también disminuye las posibilidades de dar a luz un bebé prematuro y de bajo peso.

Además de lo ya indicado dentro de sus funciones vitales, la ausencia de esta vitamina en nuestro organismo podría ocasionarnos:

Para prevenir todos estos síntomas debemos asegurarnos de que estamos tomando la ingesta mínima recomendada, la cual varía en función de la edad y el estado fisiológico.

  • Hombres de 14 años en adelante: 400 mcg/día.
  • Mujeres de 14 años en adelante: 400 mcg/día.
  • Adolescentes embarazadas de 14 a 18 años: 600 mcg/día.
  • Mujeres embarazadas de 19 años en adelante: 500 mcg/día.
  • Mujeres lactantes de 14 a 18 años: 600 mcg/día.
  • Mujeres lactantes de 19 años en adelante: 500 mcg/día.

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